No es lo mismo tomarnos una pastilla que pincharnos una dosis de insulina.

Hay que calcular la dosis de insulina, hay que saber rotar los puntos de inyección, cambiar las agujas, mantener la insulina….

Total, que al final nos encontramos “solos ante el peligro”. Pues vamos a intentar cambiar esto y saber y conocer a nuestra “enemiga”. Al final somos nuestros propios médicos.

Pero hay que estar informados, y no solo eso, sino que además hay que llevar a buen puerto toda la información que recibimos.

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