Por mucho que yo o cualquiera os cuente, el que tiene miedo a las agujas puede llegar a ser algo incapacitante.

Imaginad, el que vé una aguja y se desarma. Pero aun así, tiene que ponerse la insulina. Un “castigo” cada 8 horas.

En la diabetes puede haber muchos “miedos”. Uno de ellos a las agujas.

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