La predisposición a las infecciones del tracto urinario (ITU) en los pacientes con diabetes es debida a varios factores.

La susceptibilidad a padecer esta situación aumenta, y además suelen durar más y ser más graves que en los paciente sin diabetes. Y todo esto debido al alto contenido de glucosa en la orina y por la presencia de distintos factores inmunes del paciente que le hacen susceptible para padecer infecciones (por ejemplo la hiperglucemia causa la disfunción de los neutrófilos, responsables de la lucha frente a determinados microorganismos).

Recientemente, el uso de un nuevo grupo farmacológico, los inhibidores de SGLT2, han dado lugar a un pequeño pero significativo aumento en las infecciones del tracto urinario en pacientes con diabetes mellitus no controlada adecuadamente. Sin embargo, la gravedad de las infecciones es de carácter leve a moderada y responde a la administración de antibióticos apropiados de uso habitual.

Con el tiempo, los pacientes con diabetes pueden desarrollar cistopatía, nefropatía y necrosis papilar renal, complicaciones que predisponen a las infecciones urinarias. Los efectos a largo plazo de la cistopatía diabética incluyen el reflujo vesicoureteral y las infecciones urinarias recurrentes. Además, hasta el 30% de las mujeres con diabetes tienen algún grado de cistocele, cistouretrocele o rectocele. Todos estos pueden contribuir a la frecuencia y severidad de infecciones del tracto urinario en las mujeres con diabetes.

Las infecciones urinarias complicadas en estos pacientes incluyen los abscesos renales y perirrenales, la pielonefritis enfisematosa, la cistitis enfisematosa, las infecciones por hongos, la pielonefritis xantogranulomatosa, y la necrosis papilar.

 

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