El paciente con diabetes debe de ser muy meticuloso. Debe de realizar una serie de «actividades» todos los días y a ser posible dentro de las mismas horas.

Por ejemplo. Tenemos que acostumbrarnos a realizar autocontroles todos los días, en número entre 4 y 6 determinaciones todos los días. Y no solo realizar esos autocontroles. También tenemos que anotarlo en nuestra «libreta de autoanálisis». ¿Y esto para qué? Pues simplemente para poder hacer las modificaciones necesarias en nuestras pautas de insulina.

El deporte es otra «acción». Hay que sacar el tiempo de donde se pueda. Pero sacarlo. Es una de las tres patas del taburete del tratamiento de la diabetes. Tenemos que estar preparados no solo para después del deporte en cuestión, sino para antes del mismo también.

El lavado de los pies y el buen secado entre los dedos debe de ser una prioridad cada día en la ducha. Ante cualquier lesión, úlcera o uña encarnada hay que acudir sin pensarlo al podólogo.

Una «actividad» que no es diaria pero que hay que controlar, es nuestra salud en general. Me explico. Tenemos que saber exactamente qué día nos corresponde médico, oftalmólogo, podólogo, pediatra, analítica,… y tenemos que saber el tratamiento que estamos tomando. Llámese insulina o llámese pastillas. Somos responsables de nuestra salud.

Otra «acción» debe de ser a la hora de las comidas. El paciente con diabetes debe de comer todos los días en un horario «normal». Siempre que se pueda claro está. Yo, por ejemplo, cuando hacía guardias de Urgencias en el Hospital Comarcal, casi todas las noches cenaba a eso de las 3 o 4 de la madrugada. Cosa que por desgracia mis compañeros que siguen haciendo guardias de policlínica siguen sufriendo. Os podéis imagina el descontrol para un paciente con diabetes.

PD: Un fuerte abrazo a esos profesionales que trabajan todas las noches en el Hospital Comarcal de la Axarquía, ya sean médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, administrativos, personal de limpieza y de seguridad.

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