Hoy me han dejado un sensor FreeStyle Libre para probarlo durante 14 días. Voy a intentar escribir un pequeño diario sobre su utilización, con objeto de ver sus posibilidades, beneficios y problemas.Día 1: Estrés.

El primer día para ponerme el sensor ha sido algo estresante. Estrés laboral, se entiende. Y yo creo que eso ha influido.

Cuando me han presentado al Free Style Libre (FSL) de Abbott, me ha parecido una maravilla. Pequeño, manejable, con una pantalla nítida, táctil, y con un menú muy intuitivo. En general el lector  (por ahora) me gusta. Además sus datos se pueden descargar (previa descarga del programa en la página de Abbott), y carga la batería como si de un móvil estuviésemos hablando

En cuanto a los sensores, el adaptador para ponerlo es un poco aparatoso, pero cumple con su función de forma extraordinaria. Por ahora el sensor hay que ponerlo en los antebrazos, pero un pajarito me ha soplado que probablemente en poco tiempo tengamos estudios que nos “inviten” a probar en otras zonas del organismo.

Al ver el sensor, y la aguja del mismo, una persona que no soporte las agujas, puede tener algo de resquemor para ponérselo en la piel. Ni mucho menos. No hace ni ruido, ni mucho menos dolor. Facil de poner, y en los hombres tendremos que estar un poco pendientes de la zona que utilicemos, ya que con los pelos podemos tener el problema de que el pegamento del sensor no cumpla correctamente su función y perdamos un sensor, con todo (dinero) lo que ello conlleva. Puede salir una gotita de sangre en el centro del sensor pero como muy bien me ha explicado Dani, no influye para nada en las determinaciones.

Luego de habérnoslo puesto, no podemos realizar ninguna determinación con el mismo durante una hora. Temas de calibración y estabilización en los que nosotros no tenemos que actuar.

La primera vez que he masado el lector por el sensor…101 mg/dL. He triunfado!! (he pensado). Pero posteriormente tras una reunión en la facultad de medicina a la que casi no llego y un bocadillo de la cafetería, me he llevado una desilusión. No con el FSL, sino con mi glucemia. 371 mg/dL, y no he podido corroborar este resultado con cualquiera de los dos glucómetros que llevaba encima. Encima con la flecha hacia arriba (es una indicación extra que nos dice la tendencia en la que nos movemos). Me pongo unas unidades extra de insulina y me voy a casa. Cuando llego, la cifra ha bajado a 360 mg/dL con flecha horizontal. Repito el proceso pasados 7 minutos y la cifra ahora es de 346 mg/dL con flecha horizontal. En este caso si lo compruebo con el glucómetro Aviva Expert (AE) de Roche y el resultado es de 290 mg/dL. Primera diferencia encontrada. A los 40 minutos con el FSL 335 mg/dL con flecha horizontal y con  AE 280 mg/dL. Con cifras elevadas me parece que no cuadra. Es una primera sensación. Aprovecho la posibilidad de la medición de cuerpos cetónicos y el resultado lo cuadra con el FreeStyle Optium Neo (FSON) de Abbott (0,2 mmol/l).

Posteriormente lo he testado con el glucómetro de Bayer, el Contour Next  Link 2.4 (CNL), el que uso con el infusor MiniMed 640G de Medtronic, siendo el resultado con el FSL de  232 mg/dL  y con el CNL de 220 mg/dL. Creo que cuando los valores se acercan más a la normalidad, se empiezan a igualar resultados.

Ya el último antes de acostarme, una hora y media más o menos tras la cena, el resultado es de 149 mg/dL con flecha hacia abajo con el FSL y con el FSON de 164 mg/dL.

En definitiva, para ser el primer día, creo que he sacado en claro que con cifras muy elevadas puedo encontrar diferencias que pueden llegar a ser significativas. Con cifras más cercanas a la normalidad los resultados se igualan.

Y el lector…por ahora todo bien.

Mañana que estoy de guardia, y seguro que con más estrés, volveré a hacer comprobaciones, pero seguramente solo con mi glucómetro de referencia.

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