Los diagnosticados de diabetes pasan por varias fases antes de tener la enfermedad controlada.

–       Primero es el impacto de la noticia y conocimiento de la diabetes y sus implicaturas. Suele ser una fase estresante y llena de incertidumbre, preguntas (¿Qué va a pasar? ¿Cómo va a ser mi vida a partir de ahora? ¿Por qué a mi?…) y ansiedad ante el desconocimiento.

–       La segunda fase es la de aceptación del diagnóstico y conciencia de los cuidados que deberá tener a partir de ahora. Es la fase en la que se ha calmado esta emoción de la primera fase y se toma una actitud más práctica, empapándose de los cuidados que deberá llevar.

–       La adaptación o ajuste a la nueva situación y a sus rutinas es la tercera fase en la que se ha aceptado y se empieza a convivir con la enfermedad.

–       Y la última fase es la convivencia plena y pacífica con la enfermedad, desde un punto de vista positivo, sin ira y sin las repetitivas preguntas que aparecen al principio, el paciente puede hablar abiertamente de su enfermedad.

 

Todo esto cambia cuando hablamos de edad pediátrica. A estas edades, muchas veces son los padres los que asumen el impacto de la noticia, y son los que pasan por todas estas fases.

El problema en estas edades, es la no aceptación de la enfermedad de nuestros hijos.

 

Por eso, el apoyo de la familia es tan importante para asumir esta situación.

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