• Costes directos: Son los que derivan de los ingresos hospitalarios, visitas ambulatorias, costes de medicamentos y el autoanálisis glucémico, así como de las pruebas médicas. Son fáciles de registrar y de medir.

• Costes indirectos: Comprenden las pérdidas de productividad a corto plazo causadas por la enfermedad, jubilación anticipada y muerte precoz antes de la jubilación. También incluirían los gastos derivados de que los familiares falten a trabajar para acompañar a los pacientes a las consultas o cuando se quedan en casa cuidándoles, además de gastos de viajes para trasladarse a consultas externas. Estos costes son más difíciles de registrar (dada la dificultad de asignar valores monetarios a estos parámetros) son menos analizados y, por ello, menos conocidos.

• Costes psicológicos o intangibles: Son los derivados de asignar un valor económico a factores como estrés, dolor y ansiedad, que suelen llevar a una reducción de la calidad de vida tanto de los pacientes como de sus familiares. Son subjetivos y, dada la dificultad de asignar costes económicos a los mismos, en la mayoría de los estudios no se consideran costes de la enfermedad, aunque sean los más importantes para los pacientes y sus familias.

 

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